![]() |
|
Mis discos y músicos favoritos de la década 00-09
Javi
12:03h
La prensa musical hace mucho daño. Con escasas excepciones, su criterio de selección sobre los mejores discos de un determinado periodo no se ajusta a la valoración de la música en sí. Para muchos, lo que sucede en el tiempo que transcurre entre que se aprieta el PLAY y finaliza la reproducción de un trabajo concreto es algo casi secundario. Hay muchos otros criterios donde elegir: la muerte del artista poco después de finalizar un álbum, la plasmación de la lucha de egos en una banda, el triunfo inesperado del eterno segundón, las peleas y rupturas con los sellos discográficos... Estos "relatos" preestablecidos son ideales para que los que no sabemos de música ni de literatura rellenemos líneas. Yo no soy musicólogo, así que no podré prescindir de este tipo de clichés, pero sí que puedo adaptarlos a mi modo. Es decir, presentaré a los artistas que más minutos de gloria me han dado esta década a mi manera. Los próximos párrafos no son para estudiosos. Sólo pretenden compartir experiencias. Por cierto, las fotos de este post son inequívocamente mías. En cierto modo, demuestran que soy un picapiedra que no quiere acabar de asumir la actual agonía del CD. Son tiempos de iTunes, de Spotify, y del retorno al concepto del jukebox vía iPod. ¿Serán reconocibles estos nombres de aquí a unos años? La siguiente lista viene precedida de una tarea de selección y renuncia. Van saltando nombres con dolor: …And You Will Know Us by the Trail of Dead, The Avalanches, Nick Cave, Death Cab for Cutie, Fennesz, El Guincho, Godspeed You Black Emperor!, Iron & Wine, jj, LCD Soundsystem, Madvillain, Manel, The Notwist, Robyn, Shack, TV on the Radio, Tom Waits, Kanye West, The xx, Yo La Tengo… ¡Les he dedicado mucho tiempo! Pero llegó el momento en el que no podía podar más. Y éste es el resultado:
Ya me lo decía Álex Lasmarías, que quiso hace años ocuparse de la distribución de The Wrens en España: “son gente rara”. Sólo han publicado un álbum en toda una década. Se espera la continuación de “The Meadowlands” (2003) desde otoño del 2008. No ofrecen actuaciones desde 2007, aunque tal vez suban al escenario en 2010. Con dolorosa ironía, su web indica: “keepin’ folks waiting… since 1989”. “The Meadowlands” es una joya de principio a fin. Su single “She Sends Kisses” es lo más ‘conocido’ que tienen. 2 o 3 veces lo escuché como hilo musical del cine Renoir Floridablanca de Barcelona. Sin embargo, algo me pasa cada vez que oigo los minutos que van desde el principio de “Hopeless” hasta el final de “ExGirl Collection”. Es como cuando los atletas de medio fondo, en la última vuelta a la pista, cambian su ritmo en la contrameta y lanzan su ataque. Una sobreexcitación alargada y extenuante. Y en ese tramo está “Boys, You Won’t”, una de las canciones que más instintivamente me ha venido a la cabeza en los últimos años. Si su último grito fuera el de “This Is Not What You Had Planned” sería una desgracia, pero al menos se habrían ido dejando huella. 19 – The Flaming Lips
En el 2002, y ya subido a la ola de Internet, ya se podían leer comentarios de discos prácticamente la misma semana en que éstos se publicaban. Fue precisamente buscando críticas de “Yoshimi Battles the Pink Robots”, y deducir de ellas si me lo había de comprar o no, cuando descubrí la web conocida entonces como Pitchforkmedia. Rápidamente se convirtió en uno de mis referentes principales por la precisión en el vocabulario de sus crónicas. Leyendo una crítica podías escuchar el disco en tu cerebro sin mediación previa de los oídos. Hace tiempo que Pitchfork ha cambiado para peor, víctima tal vez de su propio crecimiento, pero eso es otra cuestión. Sin ser necesario como “The Soft Bulletin”, “Yoshimi…” aún es suficientemente marciano como para poderse oír con agrado muchos años después. Me encanta la letra de “Fight Test”, me seduce la melodía de “Yoshimi Battles the Pnk Robots Pt. 1”, he llorado con “It’s Summertime”, he experimentado euforia con “Do You Realize??”… The Flaming Lips, sin embargo, entraron en un extraño callejón. Las pruebas son el documental “Fearless Freeks” que me prestó Gabriel y que no pude acabar de ver, el álbum fallido “At War with the Mystics” y su sonrojante actuación en el Summercase 2007. Así pues, The Flaming Lips no estarían en esta selección de no ser por el que me parece sin duda el último gran disco de la primera década del siglo XXI. “Embryonic” es desafiante y tierno, embriagador y serio, un prodigio del rock experimental que los sitúa entre esos autores cuya música es de otro mundo pero que milagrosamente están en éste. 18 - Joanna Newsom
Desde luego, la década que ahora comienza aportará nuevos argumentos a este debate, debido al triple CD “Have One On Me”. En cualquier caso, se mantienen diversas constantes en su carrera: la explotación de una voz inconfundible, la importancia capital de un instrumento casi arranconado en el siglo XXI como el arpa, y la ambición de la artista. Y es que Newsom siempre apostó fuerte. Publicó “The Milk-Eyed Mender” en el año 2004, probablemente el año de mejor cosecha de la década. Aunque no gustó a todos (a mí entre ellos, para mi gusto su voz era demasiado chirriante), sí consiguió hacerse oír y además ser perfectamente identificable. Recordemos que en el 2004 se empezó a hablar de ese género tan curioso llamado “freak folk” en el que Joanna Newsom y Sufjan Stevens parecían ser los gregarios y Devendra Banhart el jefe de filas. Cómo pasa el tiempo… En el 2006, la publicación de “Ys” obligaba a cambiar varias coordenadas. No parece propio del siglo XXI un disco de canciones de más de diez minutos, cargados de arreglos orquestales, con voluntad narrativa… Algunos dirán: “¡Yo lo que quiero es un politono! ¡Una cancioncita para escuchar por la calle con mi reproductor MP3!”. Sin embargo, aquellos que amamos la música en casa, con unos altavoces como Dios mandaba y con tiempo para disfrutar de la experiencia del placer auditivo, podemos sentir que “Ys” está hecho para nosotros.
17 – Sr. Chinarro
He seguido la carrera de Sr. Chinarro de forma intermitente, y a fecha de hoy aún me queda mucho por descubrir. Al escuchar “La primera ópera envasada al vacío” pensé que poco había cambiado desde lo que yo conocía de ellos en los 90. Sin embargo, algo había sucedido para que se apreciara una mayor oxigenación en la música y en los textos de Sr. Chinarro en “El fuego amigo” y sobre todo en “El mundo según”. Este último disco ya contenía temazos de calado como “Del montón”, “Gitana” y “Militar”. Sin embargo, lo mejor estaba por llegar. “Ronroneando” es una obra cumbre, contenida en fondo y forma, cargada de sensibilidad, de atención al detalle y de profesionalismo bien entendido. Yo he escogido “El gran poder”, pero otros podrán elegir que su canción favorita de este álbum es “Los ángeles” o “San Antonio”. Y el resto de temas es excelente. Pero creo que lo mejor de todo es que, después de casi dos décadas de carrera, Antonio Luque tiene más cosas que decir que nunca. * Sr. Chinarro en la [2] de Apolo, 9 enero 2009
16 –The New Pornographers
En este caso, hablar del funcionamiento de la banda como tal es pertinente. The New Pornographers es una formación canadiense que puede entrar dentro de lo que se conoce como “supergrupo”, es decir, una reunión de artistas con carreras propias más o menos estables. Se da el caso de que viajan, se ven poco, se envían material gracias a las nuevas tecnologías, lo compilan, lo graban juntos en un periquete, lo publican y continúan cada uno con sus cosas. Por separado, Dan Bejar (con su proyecto Destroyer) ha sido el más regular, ofreciendo buenos álbums como “Destroyer’s Rubies” o “Trouble in Dreams”. Neko Case es una reputada cantante country con trabajos como “Fox Confessor Brings the Flood”. Y Carl Newman, firmando como A. C. Newman, entregó unas canciones adorables en “The Slow Wonder”. Y cuando se juntaban como The New Pornographers, aún fueron capaces de hacer discos resultones (“Twin Cinema”) o himnos gloriosos (“The Laws Have Changed”). Sin embargo, la energía y frescura que aún transmite “Mass Romantic” nunca más ha vuelto a aparecer con la misma intensidad. A fecha de hoy está previsto que en los próximos meses The New Pornographers vuelvan a sacar otro disco titulado, no sé con qué oculta intención, “Together”. Desde mi punto de vista, tienen más oportunidades de sobrevivir en la música si están juntos que si están separados, pero… ... Link (1 comment) ... Comment
Richard Hawley en la Sala Bikini, 17 febrero 2010
Javi
19:37h
No sabía quién actuaba de telonero, y albergaba la esperanza de que fuera Alondra Bentley, como en el show de Richard Hawley en Madrid. Sin embargo, cuando llegué a las 20:15 al interior de la sala, sobre el escenario había un hombre cn barba t guitarra acústica. No era ella. La ilusión desvanecida se convirtió en curiosidad cuando el tipo se presentó como Pájaro Sunrise. El nombre no me era del todo desconocido: su álbum “Done / Undone” había aparecido, aunque fuera en posiciones modestas, en las selecciones de mejores discos españoles del año 2009 de Rockdelux y de MondoSonoro. Así que me situé cerca del escenario, en la parte izquierda, posición que no abandoné en toda la noche. Tras ejecutar impecablemente un solo tema, el hombre de la barba hizo señas con los brazos al resto de músicos de la banda para que se incorporaran al escenario. Se sumaron un acordeonista, un violonista, y se colocó en el extremo izquierdo una mujer que aportaba coros y algunos acompañamientos con una especie de xilófono. Tocaban composiciones melancólicas de gran sencillez y belleza. Me recordaron a los Mount Eerie de “Lost Wisdom” (por cierto, segundo concierto en dos días en el que cito a Mount Eerie), a Iron & Wine, y a Bruce Springsteen por las inflexiones de la voz del cantante. Aparte de por su buen hacer musical, también se les recordará por su actitud despreocupada frente al micrófono. “Yeah.. ¿Por qué digo ‘yeah’? Parezco imbécil…”, apuntó el cantante. Otro parlamento: “Es un placer tocar aquí. Aquí está todo el mundo en silencio. En Madrid estás tocando y oyes brabrbrabrbrabr… Y está bien…” – “..pero luego, joder!”, remató la mujer. Acabaron con una versión de Jackson C. Frank, “I Don’t Want to Love You No More”, que contribuyó a que dejaran una buena impresión. Quizá Pájaro Sunrise no sean nunca the next big thing, pero transmitieron ser una apuesta fiable. Mientras se acercaba la hora del concierto de Richard Hawley, se exhibió su arsenal de instrumentos, con al menos 5 guitarras, expuestas como sabrosos jamones. También se dispuso un atril, supuestamente para poder seguir los textos de las canciones. Todo parecía bien dispuesto para que el músico de Sheffield presentara como es debido su reciente “Truelove’s Gutter”, un álbum de plenitud, de maduración bien entendida. Con una guitarra en la que se podía leer “Hawley” nacarado en el mástil, y casi a oscuras, Richard interpretó con gran sutileza “As the Dawn Breaks”. La luz se hizo para “Ashes on the Fire” y eso nos permitió apreciar su impecable combinación de camisa y chaqueta. “Lady Solitude” llegó a continuación, tras una introducción de acordes de guitarra cristalinos, espaciados, poderosos. La voz de Hawley estaba en este momento muy cercana a la versión melódica de Elvis Presley, o al reverso tenebroso de Buddy Holly. “Esta canción trata sobre adicción”, dijo Hawley para introducir “Hotel Room” (siempre habló en inglés durante la actuación, excepto algún “Gracias”). Fue su primer solo destacado, y la prmera vez que tuvimos una auténtica demostración de que el resto de la banda sabía quién era el jefe. Mucha disciplina. Hawley quiso extender sus dominios: “Para esta canción, ‘Ssshhhh’”. El público le imitó y Hawley, que en algunas fases de la actuación parecía un entrenador de fútbol dando indicaciones constamentemente, replicó: “No!! YOU ‘Sssshh’!!”. Y tras unas risas, se llegó al silencio deseado, y se acabaron las bromas. Éste era el preludio del tramo más impresionante del concierto, que incluyó “Soldier On”, “Cole’s Corner” y “Open Up Your Door”. La pieza central fue sobrecogedora, y las otras dos tuvieron un efecto parecido: tras un inicio delicado y con espacio enre las notas, hacia la mitad del tema los músicos se encendían como el motor de un avión y el ruido controlado lo impregnaba todo. Grandioso. Ni la pasión encendida del público ni los constantes cambios de guitarra parecían afectar a Richard. “Escribí esta canción para mi mujer, esperando que hiciéramos el amor después” es sin duda una interesante manera de presentar “For Your Lover Give Some Time”, muy suave, exquisita. “Oh My Love", siguiendo el símil de antes, despegó una vez, pero aun así consiguió crear un segundo acelerón que para sí hubieran querido los Smashing Pumpkins de la época “Siamese Dream”. “Remorse Code” sirvió para volver al ambiente nocturno y de recogimiento. “Run for Me” fue tal vez el único tema que recordó a los asistentes que estábamos en presencia de uno de los excomponentes de Pulp. El primer tramo del concierto lo cerró “Don’t You Cry” precedida de unas líneas etéreas electrónicas (tipo “Deserter’s Songs” de Mercury Rev), del ritmo de un segundero y de un sonido como de caja de música. El suelo vibraba y a uno le temblaba hasta el esofaguillo. Richard Hawley se descolgó la guitarra y abandonó el escenario con el resto de músicos aún tocando, y hubo ovaciones para todos. El bis empezó con una canción infantil, “Hushabye Mountain” (de la banda sonora de “Chitty Chitty Bang Bang”), una nana preciosa que hizo bastante contraste con el arranque de percusión casi Tom Waits-esca de “Crawfish” (tema que hizo popular Elvis Presley). Al acabar, presentó a los miembros de la banda: Collin Elliot al contrabajo, Dean Beresford en la batería, Jon Trier en los teclados, y Shez Sheridan a la guitarra (y a lo que Hawley necesitara). Recibieron un merecido reconocimiento, y Hawley atacó: “Ésta es la última canción, se llama ‘The Ocean’”. Por supuesto, fue una traca final espectacular. Tras una hora y tres cuartos de show, Hawley se despedía con motivos para estar satisfecho. Todo había sido de una gran precisión. Por poner un par de peros, no tocó “Tonight the Streets Are Ours” y la disposición de las canciones provocó algún que otro salto brusco del cielo al valle. Sin embargo, lo esencial estaba indicado en la camiseta de Sheridan disponible en el tenderete de merchandising: “Let’s Ballad”. ... Link (0 comments) ... Comment
Bill Callahan en la Sala Apolo, 15 febrero 2010
Javi
18:44h
Buena parte de la península ibérica estaba en alerta de frío y nieve. Sobre Barcelona caía una lluvia molesta pero no especialmente intensa y hacía un frío aceptable para mediados de febrero. En conjunto, era una tarde para estar tranquilo en casa. Pero no. Sobre las 20:35 ya estaba sobre el escenario de la sala Apolo Neal Morgan. Su propuesta no es muy común: acompaña sus canciones confesionales con percusión. Me imaginé a una versión masculina de Janis Joplin cantando en una antigua película japonesa. Algo así requiere bastante autocontrol, y a fe que demostró un buen dominio de las mazas. Más que para marcar ritmo, usaba la percusión para crear texturas de sonido. Lo difícil a veces era saber cuándo daba por acabada la canción o cuándo se marcaba una pausa dramática. En todo caso, su actuación fue llamativa y breve. Sobre las 21:00 subieron Bedroom al escenario y anunciaron que Bill Callahan no podía tocar por un catarro. “No, no, ha pedido que no fuméis”. Si la entrada ya fue curiosa, la distribución de los músicos sobre el escenario aún lo fue más, en formato panorámico: en el extremo derecho del escenario (y de perfil al público) estaba el cantante y guitarra, en la punta izquierda estaba el batería, y en medio el bajista, el trompeta y la teclista (que también aportaba coros). Su propuesta es compleja de definir, algo así como folk-rock intimista de medio formato. Demostraron ser buenos músicos, con ecos de los adorables Mount Eerie, Lambchop o Manta Ray / Nacho Vegas, pero su show necesita osadía, o convicción, o ambas cosas. El cantante Albert Aromir tampoco lo ponía fácil: “hoy sólo tocaremos una canción del disco que tenemos. Lo lamento, la gente no las conoce”. Mientras interpretaban “El ball de la mort”, Aromir interrumpió la canción porque iba muy rápida y empezaron de nuevo. No es la primera vez que se ve algo así en un escenario, pero es que la sensación de inseguridad ya era palpable antes. Bedroom necesitan algo más de rodaje. Y mala leche. Cuentan que Albert Aromir, como Bill Callahan, es músico e ilustrador. Sin embargo, una vez en escena, las comparaciones desaparecen. Bill Callahan se hizo dueño y señor del centro del escenario y Neal Morgan se dedicaba a sus percusiones en la semi-clandestinidad de un lateral. Callahan llevaba una camisa con una talla de hombros de más (lo que tal vez le permitía más soltura) y corbata. La fiesta arrancó delicadamente, con un repaso a temas de su reciente disco “Sometimes I Wish We Were an Eagle": “Jim Cain”. “Rococo Zephyr” y “All Thoughts Are Prey to Some Beast”. Ésta última tuvo un intenso final, con percusión retumbante y destellos de electricidad por parte de su guitarra que dejaron el ánimo arriba. “Hermoso!” gritaba una chica, “Gorgeous!” traducía Ana para Bill. En este momento Bill Callahan habló por fin, agradeciendo al público su presencia. Algún espectador le recriminó, supongo que con ironía, el hecho de no poder fumar. “Prohibido”, dijo Callahan en un castellano con fuerte acento anglosajón. Continuó en su lengua pero se le entendió bien: “podéis conseguirlo. Unos minutos sin fumar” y la siguiente parte casi la susurró y quizá podría ser errónea: “llevo diez meses sin cigarrillos”. Eso creí entender. No tenía hechos los deberes con la discografía de Smog y no sabía que me volvería a reencontrar con una melodía que hacía muchos años que no oía: “Bathysphere”. Fue jaleada con vítores y también fue muy bien recibida “Sycamore”, perteneciente al anterior disco de Callahan, “Woke on a Whaleheart” (del que ya no tocaría nada más). La voz delicadamente cavernosa de Callahan llegaba con intensidad a un público que escuchaba casi tan en silencio como en la ópera. Por cierto, no he dicho que la sala estaba llena hasta la bandera. Volvió Bill Callahan a su último disco con dos de sus piezas más conseguidas: “Eid Ma Clack Shaw” y “Too Many Birds”, ésta última con dos solos de guitarra interesantes (hacia la mitad y al final). Bill anunció que el siguiente tema no lo había tocado antes en la actual gira, y así nos llegó de forma más emotiva “Teenage Spaceship”, nueva vuelta a los tiempos de Smog. En los dos últimos temas, Bill Callahan había dejado escapar un par de gruñidos al final de sendos versos. Podría tratarse de un error, o podrían ser voluntarios para mostrar intensidad. En todo caso, destacaron. Y también hay que subrayar, pero en este caso por su ausencia, el “UooooOooh” que aparece en diversos momentos de “The Wind and the Dove”. Faltaba la guinda, pero el tema es bastante sólido sin ese acompañamiento. Siguió el show con una versión de “The Breeze / My Baby Cries” de Kath Bloom, de gran suavidad. A partir de aquí, todo fue recuperación del catálogo de Smog. Especialmente eléctrico fue el final de “Say Valley Maker”, con los dos músicos sobre el escenario enmarañando mejor el caos que los actuales Sonic Youth, con instantes auténticamente explosivos, con Bill Callahan recorriendo cada palmo del escenario e incluso tocando de rodillas. Acabó de forma trotona la primera parte del show con “In the Pines”, y la pausa del bis se llenó de aplausos con el público dejándose las palmas en carne viva. Volvió Bill al escenario insistiendo en los agradecimientos, y disculpándose porque el clima había afectado su voz, insinuando un resfriado. Igual a algún fan le pareció evidente que no tenía la voz al 100%, pero para el resto de los presentes era prácticamente imperceptible. La delicada e hipotensa “Rock Bottom Riser” y la clausura retumbante y brevemente furiosa de “Well” pusieron fin a la actuación. Fue un suave aterrizaje después de que, durante algunas fases del concierto, Bill Callahan hubiera hecho volar a sus seguidores. Fue una gran noche en la Sala Apolo. Y fuera, continuaba lloviendo. ... Link (2 comments) ... Comment
Mis canciones favoritas - Década 00-09: Del 3 al 1
Javi
18:21h
... Link (5 comments) ... Comment
El Puchero del Hortelano en la Sala Bikini, 05 febrero 2010
Javi
12:51h
No era una noche especialmente fría, pero nada más entrar en la sala se sentía el calor humano. El recinto estaba bastante lleno, y además algunos fumaban a pesar de las indicaciones en contra. La banda se lo tomó con calma y salió al escenario con casi media hora de retraso. Si mis datos son correctos, allí estaban Antonio Arco (voz, guitarra), Patricia Ramos (guitarra flamenca), Juan C. Camacho (trompeta, percusión, coros), J. Antonio García (saxo, percusión, coros), Pablo Fernández (bajo) y Jorge Cobo (cajón, percusiones). Empezaron con un acople en el primer verso de una canción que después presentaron como “El ave Fénix”, un tema nuevo del próximo disco. Fue una toma de contacto antes de que Antonio se arrancara con un “Bona nit, Barcelona! Estic molt content de tornar a la meva Catalunya!” que precedió a “Mañana no se sabe”. Fue bien recibida, pero los primeros acordes de “Lo que pasa es que me cuelgo” fueron inmediatamente celebrados, y otro tanto pasó con la siguiente, “Pablito”. El público estaba muy centrado y muchos se sabían sus textos a pesar de que tienen pocos estribillos. Supongo que me sorprendió porque yo apenas los conocía de nada hasta el día anterior. Sin embargo, tienen gancho para reclutar nuevos oyentes con su directo. Una mezcla sin prejuicios ni complejos de sevillanas, ska, diversos palos de flamenco, rock, rumba y sonidos árabes made in Granada. Presentaron otro nuevo tema, titulado “Serán la guía”, pero pasó algo desapercibido ante la fuerza de “Sábado”. A continuación, “Aficiones-Naino”, “Tanguillos de la chulería” y “Vive la vida” sirvieron para que los diferentes músicos pudieran lucir algunos solos, sin excesos. Y Antonio Arco se reservó uno con la guitarra, de rodillas, en “Cuidao conmigo”. Hubo mucho despliegue físico durante esta fase del concierto, la banda se sintió realmente a gusto, y eso ayudó a potenciar “De ovejas y corderos”, que acabó con un notable crescendo instrumental. Aquí entramos en un tramo más trotón, que incluyó “Ochenta años” (“dedicado a la edad en la que nos vamos a jubilar”), la maravillosa “Arrancarme los ojos” y “Sevillanas hipotecadas”. En esta canción subieron dos espontáneas al escenario para bailar. La primera lo hizo mejor y además se permitió agarrar el micro y decir “En Cataluña hay una Andalucía chica”. Casi le quita el protagonismo a las introducciones de Antonio Arco, con frases breves que hacen que la atención no decaiga. Destaquemos una: después de que tocaran “Tú eres eso” y “De todas las cosas”, Antonio agradeció al público que hubieran pagado la entrada, añadiendo que el precio no lo ponían ellos (18 euros + 2,80 de gastos de distribución). Se acabó la primera parte del concierto con “Quiero saber” y su conclusión con “Una paloma blanca” de los Calis. “Muchas gracias, Barcelona, sois la puta caña!”, sentenció el cantante. Había sido una hora y cuarto intensa de actuación, pero aún quedaba munición en el arsenal. Volvieron presentando otro tema nuevo, titulado “Maldigo”, a la que le veo un gran futuro y el sello de un himno. La siguieron “Superman” (recuperando la melodía de la banda sonora de la película), la versión de “La quiero a morir” de Francis Cabrel (que dedicaron a Manzanita), “Miedo”, “Amor postal” y “Asuntos serios”. Las palmas, una constante a lo largo del concierto, volvieron a aflorar en “Alegrías a contramano”. Y se fueron del escenario. Y aunque la fiesta había sido importante, no habría sido completa sin el tema que cerró la noche: “Bulerías del Poli Díaz”. Los integrantes de El Puchero del Hortelano ofrecieron durante una hora y tres cuartos una actuación con algo más que buen oficio, en la que demostraron que conoce a su público tanto como a sí mismos. Bandas con más reputación no pueden decir lo mismo, así que síganles la pista. ... Link (0 comments) ... Comment |
Online for 8644 days
Last update: 12/3/26 20:43 status
No estás registrado ... hazlo
menu
Menú degustación
Anécdotas poco útiles Anhelos poderosos Discos de cabecera El museo de Cheshire Literatura animada Mi tenis Mis películas favoritas Notas musicales search
calendar
recent updates
Repaso de autores comentados Post
actualizado, pendiente de incorporaciones. * ABREU, Andrea * ACHEBE, Chinua...
by Javi (12/3/26 20:43)
"Lecciones de química" [Elizabeth Zott]
“La química es inseparable de la vida. La química, por...
by Javi (12/3/26 20:28)
"Els sots feréstecs" [Mossèn Llàtzer]
“(…) És una sentència que porto a sobre, la de...
by Javi (25/2/26 19:03)
Un repaso tardío al año
2025 musical Sin las prisas de antes, ampliando horizontes, dejándome...
by Javi (21/2/26 22:49)
"Los viejos amores" “Así eran
los Hernández, una familia del Antiguo Testamento, unidos por lazos...
by Javi (15/2/26 20:07)
"Perdida" “¿En qué estás pensando,
Amy? La pregunta que más a menudo he repetido durante...
by Javi (9/2/26 22:41)
"La chica del tren" "...la
realidad es que a las mujeres todavía se las valora...
by Javi (9/2/26 22:34)
"Killers of the Flower Moon"
"In the early 1870s, the Osage had been driven from...
by Javi (6/2/26 22:38)
"Els nàufrags del Wager" “Tothom
imposa una certa coherencia, un significat, als esdeveniments caòtics de...
by Javi (6/2/26 22:17)
Post-Open de Australia 2026 Carlos
Alcaraz se ha convertido en el jugador más joven en...
by Javi (4/2/26 18:55)
Cavernas paralelas
La decadencia del ingenio
Carmen, la última El auténtico controlaltsup L'Anna Gorchs Endtroducing DJ Flow Gusanillo ha vuelto Antiarrugas atómico Jordicine Carlito's World Foto de cabecera de Jesús García |